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Experiencias e ideas

Pseudofilo

Caminaba una tarde, cayendo a penas la noche, un tipo raro, de aquellos que han pasado de moda hace muchas décadas, uno de esos que piensan demasiado. Su nombre, Antonio.

Se encontraba pronto a llegar a un parque, donde le gustaba pasar el tiempo cavilando y meditando sobre esto y aquello. Disfrutaba de aquel lugar porque era un sitio pacífico y cómodo, se sentaba en una banca blanca de metal, o se recostaba a ver cómo moría la tarde y empezaban a aparecer las estrellas.
Cuando un hombre alto y delgado vestido con una gabardina y un gorro cafe obscuro le saludó diciendo:

-Me llamo, Dicael, y Mal y Soledad y Grimuk y Dolor, pero tu puedes decirme Ignoto- 

-Bueno, "Ignoto" ¿Hay algo que pueda hacer por ti?- Respondió Antonio de forma desdeñosa pues ese hombre había llegado a interrumpir su ansiada y amada quietud.

-Efectivamente mi altanero amigo, soy un demonio que viene del mundo velado de la obscuridad perpetua, y lo que quiero de tí, es una simple cosa.
Tu alma-

 -Hahahaha, muy trillado, un demonio buscando un alma-

-No veo lo gracioso- diciendo esto, el autodenominado demonio desapareció. Aunque Antonio buscó de un lado a otro con la mirada, no encontró a nadie en todo alrededor.

Mientras la noche avanzaba más y más hacia su fin, Antonio caminaba por la calle desierta y fría en dirección a su casa más o menos a dos calles y media de dsitancia, pensaba en su encuentro con el tipo de la gabardina.

-Tal vez fue una alusinación por la falta de descanso, o algún tipo drogado o borracho que vagabundeaba por la zona, aunque no lo creo, Haha, bueno, lo más probable, es que quién sabe- Se decía en voz alta


-Te aseguro que soy real, y obviamente no un borracho, y por ahora no estoy drogado Antonio-

Antonio, se sobresaltó al escuchar la voz que respondía a su monólogo, y aún más, viendo que su interlocutor era nada menos que Ignoto.


 -Así que entonces ¿Has venido verdaderamente por mi alma, no?, y si se puede saber, por qué la mía, digo, no soy un santo, y seguramente hay almas más perdidas que la que tengo-


-En verdad que tengo una razón para llevarme tu alma, verás no soy un malvado, y no tengo por qué hacer más daño que el que me corresponde, así que tomaré un alma que no sea útil, y esa es la tuya-


-Ahora sí estoy confundido, por qué dices que mi alma no es útil, aunque no digo que realmente lo sea, quiero escuchar tus razones-


-Digamos que el que te encuentres en este mundo no sirve para algo bueno, aunque para eso primero necesitamos aclarar qué es algo bueno de verdad-


-Ok-


-Considero como únco bien verdadero en esta vida hacer feliz a alguien, y no me refiero a una felicidad pasajera, sino, más bien a una sensación perene de bienestar y alegría-


-Raras palabras para un demonio ¿No? pero bueno, digamos que estoy de acuerdo contigo-


-Entonces Antonio, cuál es tu empresa, es decir, a qué te dedicas generalmente-


-Bueno soy un filósofo, intento encontrar mi camino por medio del pensamiento-


-Ajá, que bonito suena eso, y a quién ayudas con tal cosa?-


-Pues realmente... supongo que a nadie; a mi-


-Listo todo aclarado, al infierno, y rapidito que se me hace tarde-


-Claro que no, según tu definición de bien, estoy haciendo feliz a alguien, a mi mismo, y procuro que sea permanentemente, por lo tanto, no tienes razón de llevarme a ninguna parte-

El demonio Ignoto, sonrió, o más bien esbozó una mueca risueña, taimada. y se desvaneció en una nube negra que el viento de la noche fría se llevo, esparciendo un a penas detectable olor a azufre.

La tarde siguente transcurrió sin novedad para Antonio, el Sol se ocultó tras los árboles del parque como de costumbre, el olor a pasto llenaba la atmósfera y el frío viento nocturno lo mantenía despierto. Llegó a pensar de nuevo que todo había sido alucinación suya, debería de dejar de fumar esa cochinada.

Llegó ya entrada la noche a casa, se sacó la ropa y se metió a bañar. Sí, un largo baño caliente es lo que necesitaba para olvidarse de esas tonterías de demonios y almas y el infierno. Ahora le parecía algo absurdo.

Nada raro tampoco al día siguiene...

Luego llegó el fin de semana. Antonio hizo planes para salir, y hospedarse en un hotel cerca de la playa. Ya se merecía unas vacaciones, y alejarse de la gente era la mejor medicina disponible.

Salió de noche a caminar por la playa, en sandalias, vermudas y una guayabera playera obscura. caminó un par de horas solitario y meditabundo inspirando el delicioso aire marino. Luego se le acercó una figura envuelta en el manto de la noche. Antonio pensó que era uno de esos spring breakers empedernidos que no se van practicamente nunca de la playa. Se puso alerta por si trataba de asaltarlo.

-Buena noche buen hombre- dijo la figura que se acercaba, con voz varonil

-Sí, buena noche- contestó Antonio algo sorprendido

-Parece que usted tampoco puede dormir- inquirió el un hombre medio calvo, barbón y de talante amistoso

-Disfruto de mi insomnio- intentó decir Antonio mientras daba pasos largos para alejarse de aquel tipo ruidoso

Sin esperar a escuchar lo que Antonio decía, el tipo alopésico gritó y se hechó a llorar, y entre lagrimas dijo:


-Ayudeme por favor!! mi esposa me engaña y yo la amo!!!-

-Hahaha, no soy psicologo amigo, vete a buscar en otro lado-

-Por favor, necesito que me escuche amigo, quiere dinero? le daré mucho-

-Ok, esto es nuevo, si está dispuesto a pagar por atención, de verdad está mal, no se preocupe, parece que gracias a usted ya tengo en qué entretenerme esta noche-

Caminaron a un muelle cercano, hacía un frío increíble para estar en un lugar tropical, pero Antonio intentó no hacer caso del clima.

-Mira amigo, primero dejame decirte que eres un idiota si crees que la solución a tus problemas la tiene un tipo que camina solo en la playa, luego eres más idiota si no te has dado cuenta de que la solución misma solamente la puedes encontrar tú solo, después eres un imbécil, si dices que tu esposa te engaña, ya lo sabes, ya no te está engañando-

-Pero yo la amo, ella es toda mi vida ¿Ahora que voy a hacer?-

-Y yo que diantres voy a saber, si tienes dinero te será fácil conseguir más mujeres-

-No como ella-

-De hecho sí, precisamente como ella, hahaha-

-No me veas con esa cara, si sabe que la amas, si es tu esposa, y te pone el cuerno, eso en qué la combierte?-

-Bueno ya en serio, dejame ayudar-

-Primero ok, tú no la amas, porque si la amaras de verdad querrías que ella fuera feliz, sin importarte lo que hiciera, o me equivoco?-

-Pu.. pu... pues eso si, y... yo la amo de verdad, y quiero que sea feliz-

-Eso, ahora, entonces, si eso la hace feliz, está bien que se revuelque con los tipos que quiera o no?-

-Pero yo... yo quiero que me ame-

-Entonces no la amas porque amar es sin pedir algo, ¿O estoy errado?-

-No respondas, es retórica, sé que estoy en lo correcto-

-Progresamos. Cuando amas de verdad a alguien y quieres su felicidad, su felicidad te hace feliz-

-Entonces, tienes de dos, o mejor de tres:

1.-Eres un Imbécil, porque la amas y no eres infeliz, eres un cornudo feliz
2.-Eres Idiota, porque dices que amas a una mujer y no es cierto
3.-Eres un reverendo animal, y no has entendido nada de lo que he dicho-

-Tienes toda la razón, no amo a esa mujer, maldita perra!-

Al día siguiente, ya sábado al medio día, Antonio se dirigió al lobby, y platicando con el tipo que estaba de gerente le preguntó acerca de la playa que estaba fuera, y si era muy frecuentada por gente en la noche.

-Oh no no, buen señor, nadie va por ahi de noche, ése es el muelle del ahogado-

-¿Ah si?, y fuera de que me repita lo obvio, ¿Por qué le dicen asi?-

-Hace muchos años, un tipo se lanzó al mar de noche y se suicidó cerca del muelle, o esa era la vieja leyenda, pero, precisamente esta mañana encontraron a una mujer muerta ahogada también, y dicen los forenses que llevaba años de muerta, parece que fue asesinada y mientras tenía sexo con un tio-

-Interesante-

-Si me lo preguntas Antonio, fue a causa de celos- resonó una voz, en una estancia frente al lobby.

Ahí estaba Ignoto sentado en una poltrona, con los pies recargados en un taburete mullido.

-Me parece que has podido preocuparte por alguien más que por tí mismo, al punto de interesarte por lo que le pasaba al desconocido, y sin aceptar el dinero, lástima que ese hombre haya muerto tantos años atras, pero bueno volveremos a encontrarnos, y por cierto, tu hierba es buena, me la quedaré-

Salió caminando entonces, y desapareció en el horizonte de una medio día muy soleado y caluroso, cerca de las costas y con un agradable olor a coco










 

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